Qué es el turismo receptivo

El turismo receptivo es la parte del turismo que recibe. Un visitante llega a un destino, desde otra provincia o desde otro país, y una agencia de ese lugar le vende y le opera lo que hace mientras está ahí: excursiones, traslados, entradas, guías y, a veces, el alojamiento.

En el rubro se dice más corto: receptivo es venderle en tu ciudad a alguien que vino de afuera.

Muchas agencias hacen receptivo y emisivo a la vez, y les conviene pensarlos como dos negocios distintos. El emisivo revende lo que producen otros: pasajes, hoteles, el paquete de un operador mayorista. El receptivo produce lo que vende. Tiene la salida de las 9:30, los 19 lugares de la combi, el guía que habla portugués y el acuerdo con el catamarán. Si una excursión sale con dos pasajeros en vez de diez, la diferencia no la absorbe nadie más que la agencia.

Receptivo, emisivo e interno

Las tres palabras aparecen juntas en cualquier programa de turismo, pero no miden lo mismo. Dos de ellas, receptivo y emisivo, describen qué hace la agencia; la tercera habla de quién viaja.

ReceptivoEmisivoInterno
Quién viajaLlega al destino de la agenciaSale del lugar donde está la agenciaResidentes que viajan dentro de su país
Qué vende la agenciaLo que pasa en su destino: excursiones, traslados, entradasPasajes, hoteles y paquetes en otro lugarSegún el caso, cualquiera de los dos
De quién es el productoDe la agencia o de prestadores del lugarDe aerolíneas, hoteles y mayoristasSegún el caso
A quién le vendeAl pasajero y a otras agenciasAl pasajeroSegún el caso
El problema de todos los díasCupos, prestadores, horarios y cobros en varias monedasTarifas, disponibilidad aérea y documentaciónSegún el caso

Un mismo viaje cae en las tres columnas según desde dónde se lo mire. Una familia de Córdoba que va a Ushuaia hace turismo interno; para la agencia cordobesa que le vendió el paquete es emisivo, y para la de Ushuaia que la sube al barco del Canal Beagle es receptivo.

Qué hace una agencia receptiva o DMC

Una agencia receptiva arma, vende y opera los servicios de un destino. DMC, por destination management company, es el nombre que se usa en inglés y en el mercado corporativo para lo mismo, con más peso en los grupos y en la venta a otras agencias. Si estás por abrir una, los pasos están en cómo abrir una agencia de viajes en Argentina.

Excursiones, traslados, alojamiento y paquetes

El centro del negocio son las excursiones con salida fija: un día y un horario, un punto de encuentro, una capacidad que no se estira. Alrededor de eso, los traslados del aeropuerto al hotel, compartidos o privados; las entradas a parques; el alojamiento cuando hay convenio; y los paquetes que juntan varios días.

Cada producto se cobra a su manera. La excursión, por pasajero. El traslado privado, por vehículo. El alojamiento, por noche. Muchas salidas tienen un mínimo de pasajeros para operar, y abajo de ese número o se juntan con otra o salen a pérdida.

Venta directa al pasajero y venta a otras agencias

Una receptiva vende por dos caminos al mismo tiempo. El directo es el pasajero que escribe por WhatsApp o compra en el sitio, y que paga en el momento o deja una seña.

El otro camino es el que más la distingue: le vende a otras agencias. Una emisiva de Buenos Aires o de San Pablo le reserva lugares para sus clientes a una tarifa neta acordada y le paga a fin de mes. La receptiva pasa a ser proveedora de agencias, y con cada una lleva una cuenta corriente con su tope de crédito.

Cuentas corrientes de agencias compradoras: lo que debe cada una en pesos y en dólares por separado, con el tope de crédito consumido.
Lo que debe cada agencia compradora, por moneda, con su tope de crédito. Agencia ficticia, datos de ejemplo.

Ejemplos de turismo receptivo en Argentina

Bariloche es el caso de manual. En verano, la navegación a Isla Victoria y al Bosque de Arrayanes, el Circuito Chico y las caminatas; en invierno, traslados a Cerro Catedral y clases de esquí. Buena parte de la temporada de nieve se vende a agencias brasileñas, que mandan grupos con todo pagado de antemano.

Ushuaia trabaja con una ventana corta y dos públicos: el que llega en avión para varios días y el que baja de un crucero con pocas horas en tierra. La navegación por el Canal Beagle y el Parque Nacional Tierra del Fuego tienen que entrar en esas horas, y el cupo de cada salida se agota rápido.

En Iguazú el receptivo cruza la frontera. Las Cataratas se visitan del lado argentino y del brasileño, con traslados que pasan por la aduana y pasajeros que pagan en pesos, reales o dólares, muchas veces en la misma reserva.

Buenos Aires funciona distinto: estadías cortas, mucha compra en el día y productos urbanos como el city tour, el tango, Tigre o un día de campo en una estancia. Mendoza, por su parte, vive de las bodegas y de la alta montaña, con excursiones que dependen del estado del paso a Chile.

Cómo es el día a día de una agencia receptiva

La operación de una receptiva gira alrededor de una pregunta: cuántos lugares quedan en cada salida. Esa cuenta la tocan varios canales a la vez, y cuando no se lleva en un solo lugar aparece la sobreventa, que en temporada alta es casi segura. La nota sobre cupos por salida cuenta cómo pasa y cómo se evita.

Después están los prestadores: el dueño de la combi, el guía, la empresa del catamarán. Cada uno necesita saber a qué hora sale, con cuántos pasajeros y a qué hoteles pasar a buscarlos. Lo habitual es mandarlo por mensaje la noche anterior, a mano.

Agenda de un día de una agencia receptiva: cinco salidas con su hora, sus pasajeros, el prestador asignado y los pickups por hotel.
La agenda de un día: cada salida con su hora, sus pasajeros, el prestador y los pickups. Agencia ficticia, datos de ejemplo.

El cobro es la tercera pata. Un mismo día entran pesos por transferencia, dólares con tarjeta internacional, reales por Pix y señas en efectivo, y a fin de mes llegan los pagos de las agencias que compraron a crédito. La nota sobre cómo cobrarle a un turista extranjero repasa los 8 medios que se usan y lo que cuesta cada uno.

Y todo eso pasa con el teléfono en la mano. WhatsApp es por donde entra la mayoría de las consultas, por donde se confirma y por donde se le avisa al pasajero que la salida cambió de horario.

Qué herramientas usa una agencia receptiva

Casi todas arrancan con una planilla compartida y el WhatsApp de la agencia, y está bien: con pocos productos y pocas personas vendiendo, alcanza. Deja de alcanzar cuando dos personas venden el último lugar de la misma salida, o cuando nadie sabe cuánto debe una agencia en el momento de tomarle otra reserva. La comparación entre Viajalo, la planilla y el WhatsApp muestra dónde se corta cada una.

Un sistema para receptivo tiene que llevar el cupo de cada salida en tiempo real, venderle al pasajero y a las agencias con precios distintos, cobrar en la moneda de cada producto y armar la planilla del día para los prestadores. Las preguntas para elegir uno están en cómo elegir el sistema para una agencia receptiva, y el detalle de cómo lo resuelve Viajalo, en el sistema de reservas y cupos.